

En este diorama el oficial de artillería ni si quiera ha cambiado de orientación su bicornio. Todavía lo mantiene en posición de columna, con lo que se quiere reflejar la situación de urgencia por la que está pasando.
Usa dos pistolas del modelo An XI, con llave de chispa a la francesa, caja entera de nogal y culata reforzada como armas. Algo también inusual y no reglamentario, pero muy útil para defenderse en una situación apurada, más si cabe si en frente podemos imaginar una carga de caballería. Su espada no es tampoco la reglamentaria de 1.806, sino la antigua espada del periodo Consular.
En cuanto a la pieza de a 8 es la pieza fundamental de la artillería francesa de línea, un arma funcional y muy robusta. Con un tubo de 2 metros de largo (79 pulgadas) y un peso de más de media tonelada (1.286 libras), obtenía un alcance de máximo tiro de 1,4 kms y un alcance eficaz de 730 metros, iban acompañadas de tres armones con 213 proyectiles por arma.
En el caso de los corneta el uniforme de gala estaba compuesto por un colbac blanco con pluma azul rematada en blanco y banderola roja, dolman y pantalones en azul celeste, como el uniforme. Los alamares del dolman y al pelliza son azules y dorados. El caballo es reglamentariamente blanco.
En 1776 Jean-Baptiste Vaquette de Gribeauval logró que se aprobara su reforma de la artillería francesa:
Lo primero que hizo fue dividir la Artillería francesa en cuatro categorías: de costa, de plaza, de asedio y de campaña. La Artillería de campaña fue su objetivo principal en cuanto a mejoras se refieren, estandarizando todo lo que tenía que ver con el Arma.
Redujo el número de cañones de campaña a sólo tres tipos: de 4, 8 y 12 libras. Los obuses, de tubo más corto, pensado para un tiro curvo, fueron también simplificados en dos modelos: 6 y 8 libras.
Además, las cureñas se mejoraron, con gualderas (piezas laterales verticales) sustancialmente aligeradas. Aún así, el cañón de campaña francés de 12 libras pesaba, completo, unas dos toneladas. Las ruedas aumentaron, pues, su diámetro para un mejor comportamiento en terreno irregular y los avantrenes se simplificaron y aligeraron. Además, redujo la longitud de las ánimas y el grosor de los tubos, ahorrando hasta la mitad de peso; aprovechó para ello las nuevas técnicas que permitían fundir los cañones como un bloque macizo en el que luego se vaciaba el ánima mediante una perforadora rotatoria, en lugar del fundido en hueco anterior.
Aunque en teoría esta medida reducía la carga de pólvora que podía emplearse, y por tanto el alcance efectivo, Gribeauval consiguió en la práctica aumentarlo mediante el empleo de balas perfectamente esféricas, mejor acabadas y calibradas. Asimismo, impuso el empleo de cargas de pólvora prefabricadas en cartuchos. Y sustituyó el sistema de cuñas por alzas de tornillo elevador en las cureñas, para apuntar con más precisión.
Gribeauval rediseñó, además, todos los vehículos indispensables en campaña (cureñas, avantrenes, armones, forjas de campaña, etc.) de acuerdo a un modelo básico, con sólo dos tamaños de ruedas intercambiables para todos y un rígido principio de intercambiabilidad de partes. El interior de los armones estaba compartimentado para los diferentes tipos de munición, junto con mechas, picos y palas, palancas, ruedas de repuesto, etcétera.
Hasta los últimos detalles fueron tenidos en cuenta para agilizar el servicio de los cañones. Se instala, por ejemplo, un pequeño cofre en la propia cureña, en el que cabían entre 9 y 18 cartuchos de bala para empleo inmediato. Esto permitía iniciar el fuego de artillería inmediatamente, sin esperar a que llegase el armón de municiones. Por último, se cambiaron también los tiros de caballos con nuevos sistemas de arneses que aumentaban el rendimiento pudiendo así reducir el número de animales por pieza, normalmente 6 caballos para una de a 8 libras.
Es en 1.800 cuando se militariza el tren de artillería, con lo que se independiza el tiro de los cañones del apoyo de civiles con los que había que negociar constantemente. En España no se introdujo hasta abril de 1813, ya hacia el final de la guerra contra Napoleón.
Las piezas de a 4 era el cañón más ligero de la potente artillería francesa, de la que Napoleón, antiguo oficial de artillería, estaba especialmente orgulloso. Esta pieza de 85mm de calibre, tenía una escuadra de seis artilleros. Los servidores seguían un proceso exacto para cargar, apuntar y disparar. Por esas fechas los cañones no tenían sistemas de amortiguación y era necesario emplazarlos de nuevo en batería después de cada disparo mediante cuerdas. Los pasos para disparar un cañón eran los siguientes:
La organización de la artillería era la más urgente del ejército napoleónico, debido a que requería mucho más tiempo para estar lista que todas las otras armas del ejército. Siempre es la artillería en todas las guerras la que sostiene la formación del ejército.
Napoleón le dijo en una ocasión al mariscal Davoult, en mayo de 1811: “Usted debe tener tanta artillería como su enemigo, sobre la base de cuatro piezas por cada 1.000 infantes y jinetes. A mejor infantería, mayor la necesidad de protegerla y apoyarla con buenas baterías. La mayor
parte de la artillería debe estar con las divisiones de infantería y caballería, la porción más pequeña es la reserva. Cada pieza debe tener 300 proyectiles, sin contar las cajas pequeñas.
Ese es el gasto normal para las batallas. He ordenado que sus fuerzas de artillería destinadas en España se integren con 5 divisiones y esta compuesta como sigue:
Si usted tiene sólo seis piezas por cada división, eso no es suficiente. Necesita una docena. Uno hace la guerra con artillería. Nunca olvide que en la guerra toda la artillería debe de estar con el ejército y no en el parque.”
Esta entrada va a centrarse en los equipos de artilleros que se pasearon con más o menos gloria por tierras españolas durante los años de la contienda, 1.808 a 1.814.
Desde las guerras revolucionarias, el uniforme de los artilleros a pie fue igual al de infantería: azul oscuro con distintivos escarlatas. Es a principios de 1.807 cuando se adopta el chacó, primero con bandas de galón rojo y galones laterales, y más tarde totalmente negro. Posteriormente se añadió el barboquejo de latón con una granada en cada roseta lateral. Tenía unos cordones, unas rosetas y una borla escarlatas. Al parecer las fundas protectoras se utilizaron por primera vez en la Guerra de Independencia, siendo oficialmente de hule negro.
Hubo distintos tipos de chalecos, algunos de ellos cruzados. Las polainas negras o grises, y en verano se usaban blancas no reglamentarias con el uniforme de gala.
En campaña se podían llevar pantalones de lino azules o blancos, que más tarde fueron grises o marrones. El gorro de forraje era azul con un ribete escarlata y la insignia de la granada. Los abrigos fueron reglamentarios desde 1.807, inicialmente de cualquier color, y azules desde 1.810.
Los uniformes de los oficiales eran iguales que los de la tropa pero con botones y charreteras doradas y grandas, también doradas, bordadas en las vueltas. El bicornio oficial tenía una presilla y borlas doradas. Este se convirtió en tocado de calle cuando se adopta el chacó en 1.807. El chacó tenía unos cordones, bandas de galón y unos galones laterales dorados, una placa también dorada y un penacho como el del bicornio. El barboquejo dorado se añadirá más tarde.
La espada con aplicaciones doradas se llevaba en una bandolera de cuero blanco, aunque se solía preferir un cinturón de cuero blanco o negro, y en campaña, los oficiales montados, llevaban un sable de caballería ligera que colgaba de un cinturón.
La artillería montada llevaba uniformes del mismo estilo que la caballería ligera. Desde 1.794 se utilizaba el nuevo uniforme de húsar, que consistía en un dormán azul oscuro con puños y ribetes escarlatas, un fajín azul oscuro con “canutillos” rojos, un colbac negro con un “ala”, cordones y penacho escarlatas. El dormán siguió siendo el uniforme oficial hasta 1.811, con una chaqueta de cazador azul oscuro de largos faldones, llevaba un chaleco azul oscuro. Los sobretodos azules de campaña tenían refuerzos de cuero negro y ribete escarlata.
El sable era de húsar de An IV, con empuñadura de latón en forma de estribo y una vaina de cuero con accesorios de latón.
Los oficiales utilizaban el uniforme de húsar con galón dorado y cinco hileras de botones dorados, y galones dorados que indicaban su rango en los puños. El fajín eraazul con “canutillos”dorados. Llevaban a menudo una pelliza azul con galón dorado, y los pantalones de montar tenían adornos en forma de dardos en los muslos. Las botas húsares tenían borlas y galón dorados y ribete de piel gris o marrón.
Son muchas las referencias que en plástico escala 1:72 podemos encontrar que recogen figuras de la artillería francesa de la época. En esta ocasión podemos hacer referencia a la marca Revell con la Artillería a caballo de la Guardia o a Italery con Artillería a caballo de la Guardia, una posición de artillería francesa y tren de artillería.
El regimiento de Caballería Ligera Polaca de la Guardia fue creado el 16 de abril de 1.806, con jóvenes de la pequeña nobleza polaca, y puesta al mando de Vincent Corvin Krasinski, un destacado oficial que ascendió a coronel mayor. UN regimiento de caballería organizado en cuatro
escuadrones de a dos compañías, comprendiendo un total de 120 hombres por compañía. Desde su acuartelamiento en el castillo de Chantilly la Caballería Ligera Polaca de la Guardia fue enviada inmediatamente a España, acompañando al Mariscal Murat. De las cuatro compañías una de ellas queda en Bayona para formar parte de la escolta que acompañara a José Bonaparte. El Dos de Mayo de 1808 lucharon en Madrid. Krasinski, que resultó herido en Madrid fue nombrado oficial de la Legión de Honor. Participaron el 14 de julio de 1.808 en la batalla de Medina de Rioseco y en la batalla donde asombrarían al propio Napoleón el 30 de noviembre del mismo año en Somosierra. El joven teniente Niegolewski es condecorado con la Legión de Honor en el propio campo de batalla tras recibir varios bayonetazos y disparos.
El 1 de diciembre de 1.808, en Buitrago, el Emperador concederá al regimiento la consideración de formar parte de la Vieja Guardia: “Vosotros sois dignos de mi Vieja Guardia. Honor a los bravos de entre los bravos”.
Al año siguiente participaron en la batalla de Wragam (5 y 6 de julio de 1.809), derrotando a los ulanos de Schwarzenberg; Krasinski fue herido por segunda vez. A pesar de las lanzas de los austriacos no habían evitado su derrota. Napoleón decidió incluir esta arma en la caballería francesa, tras la demostración del teniente Roman ante tres dragones de la Guardia. Su caballería ligera se convirtió en una unidad de lanceros, de modo que a mediados de enero de 1.809, el regimiento pasó a denominarse Lanceros Polacos de la Caballería Ligera de la Guardia Imperial. En junio de 1.811, Krasinski fue nombrado comandante de la Legión de Honor, y el regimiento recibió el estandarte que lo establecía como primer regimiento de lanceros de la Caballería Ligera de la Guardia Imperial. Un año más tarde, el regimiento tuvo un papel muy destacado en la batalla de Moscova.
Los lanceros polacos de la Guardia vistieron siempre el uniforme típico de su país, formado por un chacó rematado por un pabellón cuadrado o czapska, una guerrera corta o kurtka, pantalones azules rectos y botas cortas.
La visera y la parte inferior de la czapska eran negras, la parte central plateada y el pabellón superior rojo. Estaba adornada con una serie de cordones, plateados en los oficiales y blancos en la tropa. La pluma o cucarda era blanca y se sujetaba mediante una escarapela tricolor, sobre la cual se colocaba una Cruz de Malta plateada. Estos adornos solo se usaban en desfiles. Para las marchas la czapska se cubría con una funda encerada de color negro.
La kurtka era azul, con peto, cuello, puños y vueltas rojos. Los oficiales llevaban un vivo plateado en peto, puños, cuello y vueltas, que era blanco en la tropa. Las hombreras y las forrajeras eran grises en los oficiales y blancas en la tropa. Los pantalones eran azules con un vivo lateral plateado. Los oficiales cubrían el cinturón con un fajín de seda y plata en los desfiles.
El armamento de los lanceros de la Guardia Imperial estaba compuesto por sable, pistola, carabina y lanza con banderola de dos colores, rojo y blanco.
El 2º Regimiento se creó el 13 de septiembre de 1.810, a partir de los húsares de la guardia holandesa del rey Luis. El 3er Regimiento fue creado en Lituania en el 1.812, siendo totalmente destruido en la campaña de Rusia. Los componentes del 2º Regimiento de Lanceros eran conocidos popularmente como lanceros rojos, debido al color de su uniforme. Inicialmente, el regimiento estaba compuesto por 58 oficiales y 881 soldados, en cuatro escuadrones. Un nuevo escuadrón fue añadido en 1.811, aumentando los efectivos en 1.406 soldados, incluidos 58 vélites.
Un decreto de enero de 1.813 reorganizó el regimiento, creando ocho regimientos de 250 hombres cada uno. Dos nuevos escuadrones se crearon en febrero y marzo, los cinco escuadrones originales pasaron a formar parte de la Vieja Guardia.
Durante la primera restauración, en 1.814, los escuadrones de la Vieja Guardia formaron el Cuerpo Real de Lanceros de la caballería ligera de Francia. Los escuadrones de la Joven Guardia fueron disueltos. Durante los Cien Días, el regimiento incorporó al único regimiento de lanceros que permanecía aún en Francia.
La uniformidad de los lanceros holandeses o lanceros rojos era similar a la de los lanceros polacos, formado por el czapska, kurtka, pantalones rojos y botas cortas.
La visera y la parte inferior de la czapska eran negras, la parte central plateada y el pabellón superior rojo. Estaba adornada con una serie de cordones, dorados en caso de los oficiales y amarillos en la tropa. La pluma era blanca y se sujetaba mediante una escarapela tricolor. Estos
adornos solo se usaban en desfiles. Para las marchas la czapska se cubría con una funda encerada de color negro.
La kurtka era roja, con peto, cuello, puños y vueltas azules. Los oficiales llevaban un vivo dorado en peto, puños, cuello y vueltas, que era blanco en la tropa. Las hombreras y las forrajeras eran doradas en los oficiales y amarillas en la tropa. Los pantalones eran rojos con un vivo lateral azul. Los oficiales cubrían el cinturón con un fajín de seda y oro en los desfiles.
El armamento de los lanceros de la Guardia Imperial estaba compuesto por sable, pistola, carabina y lanza con llama de dos colores, rojo y blanco.
Tras la batalla de Gamonal con el posterior saqueo de Burgos, el avance de Napoleón hacia Madrid se encontró con el bloqueo de unos 9.000 españoles bajo el mando del General San Juan en el valle de Somosierra. Éste era el único paso seguro a través de la cadena montañosa del Sistema Central que las fuerzas invasoras debían atravesar para llegar a Madrid. A lo largo de un camino ascendente habían sido situadas cuatro baterías de cuatro cañones cada una para batir a la infantería francesa durante el penoso ascenso hacia el puerto de montaña.
Puesto que la fuerza española no podía ser flanqueada, y dado que Napoleón estaba impaciente por proseguir su avance hacia Madrid, aún más tras las malas noticias del general Hippolyte Piré y de Ruffin, se dirigió al coronel Jan Kozietulski, comandante de su escuadrón escolta polaco y señalándole el puerto de Somosierra le ordenó: "¡Tome esa posición, al galope!
Jan Kozietulski espetó: "¡Adelante hijos de perra, el Emperador está observando!". En esto, los 120 jinetes gritaron: "Vive l'Empereur!" y cargaron contra las posiciones españolas y sus posiciones fortificadas de artillería.
La caballería ligera, deseosa de demostrar su valía ante el emperador, se lanzó a la carga a través de la niebla por un camino ascendente de fuerte pendiente. A pesar de la pérdida de dos tercios de los jinetes polacos, éstos consiguieron que los españoles perdieran su posición defensiva y les
obligaron a retirarse del paso.
Esta carga que la caballería polaca llevó a cabo aquel día hizo que el propio Emperador impusiera al oficial al mando de la misma, la Orden de la Legión de Honor en el mismo escenario del combate, e incluso hoy el lugar de la batalla es recordado con una placa conmemorativa colocada por la República de Polonia y por otra placa que recuerda a todos los caídos en esta batalla, españoles y polacos, en la ermita que hoy se levanta en el lugar donde concluyó la batalla.
"Vi por primera vez al general Castaños cuando nos pasó revista. Parecía tener 50 años y, por cierto, me causó sorpresa su rostro, pues yo me lo figuraba con semblante serio y ceñudo, según mi entender debía tenerlo todo general en jefe puesto al frente de tan valientes tropas. Muy al contrario, la cara del general Castaños no causaba espanto a nadie, aunque sí respeto, pues los chascarrillos y las ingeniosas ocurrencias que le eran propias las guardaba para las intimidades de su tienda (...)".
Así describe el personaje principal de Benito Pérez Galdós, Gabriel, en “Episodios Nacionales” al General Castaños. Este famoso General, nació en Madrid el 23 de abril de 1.758, en una familia acomodada que disfrutaba del favor de Carlos III. A la edad de 10 años es nombrado por el propio Rey, capitán de infantería, en recompensa a los servicios prestados por su padre. Para convalidar este nombramiento, estudia en el Seminario de Nobles de Madrid y en la Academia de Matemáticas de Barcelona.
En 1.774 se incorporó al Regimiento de Línea de Saboya como Capitán de Granaderos. Es entre 1.780 y 1.783 tras participar en el sitio de Gibraltar y en la toma de Menorca, cuando es ascendido a teniente coronel. Su ascenso a coronel llega en las defensas de Orán y Ceuta, en 1.791, siendo así como recibe el mando del Regimiento de África.
Es con este regimiento con el que participa en la guerra contra la Convención francesa en los Pirineos occidentales. Su heroica defensa de San Marcial, donde resultó gravemente herido, le valió el ascenso a Brigadier en octubre de 1.793, terminando la guerra con el empleo de Mariscal de Campo, obtenido en febrero de 1.795.
En agosto de 1.800 contribuyó a rechazar con las fuerzas a sus órdenes el desembarco de los ingleses en las cercanías de El Ferrol. En octubre de 1.802 fue ascendido a teniente general.
En 1.808 Castaños estaba destinado desempeñando la comandancia del Campo de San Roque en Gibraltar. Esta comandancia le da la posibilidad perfecta para mantener contactos secretos, ya desde el mes de abril, con el gobernador británico de Gibraltar, sir Hew Dalrymple, a quien solicitaba ayuda militar y económica en el caso de un conflicto abierto contra los franceses.
El 26 de mayo recibió un mensaje de la Junta de Sevilla para unirse al alzamiento, cosa que hizo inmediatamente poniéndose él y a sus 9.000 hombres a la órdenes de esta. La Junta le nombró general en jefe de un improvisado ejército que se encuadró e instruyó en pocas semanas con tropas regulares y voluntarias. Con este ejército, el Ejército de Andalucía, logró derrotar al General Dupont en la batalla de Bailén el 19 de julio de 1.808, convirtiéndose de este modo en el primer general europeo que lograba vencer a un ejército de Napoleón.
Su participación en la batalla de una población andaluza, desconocida por toda Europa, queda en muchos análisis relegado a la presión que ejerció a las espaldas de Dupont camino de Bailén. Unos cañonazos fueron suficientes para que Dupont se reconociera vencido. Cierto es, que fue Reding quien mantuvo a raya a los franceses durante el día. Tan cierto como que Vedel andaba por Despeñaperros, no se sabe bien haciendo qué. Igual de verdadero que el hecho de que fue esto lo que dio tiempo a que el ejército comandado por Castaños, como en otras muchas batallas, ejerciera la presión de los refuerzos tras una batalla condicionada por el calor y la sed. Pero en muchas batallas anteriores a la de Bailén y posteriores a la misma, son las llegadas de otros las que desnivelan la balanza de fuerzas y otorgan la victoria.
Hay que decir también, que es injusto que la historia regale a Castaños toda la fama de los vencedores, olvidándose de compartirla con Reding o Coupigny, sin embargo, aquella gran victoria, obligó al rey intruso José evacuar Madrid y retroceder con sus tropas hasta la línea de río Ebro. Castaños recibe el empleo de Capitán General.
Muchos malos tragos le quedaban por tomar al Capitán General victorioso. Ese mismo año, en noviembre, es derrotado en Tudela, replegándose hacia Guadalajara en condiciones lamentables. No es hasta la muerte del Marqués de la Romana, en 1.811, cuando toma el mando del V Ejército de Extremadura. Toma la plaza de Olivenza y sitia Badajoz, a cuya ayuda acude el Mariscal Soult. El 16 de mayo de 1.811 Soult debe retirarse hacia Andalucía tras enfrentarse a los aliados en la batalla de la Albuera, pero Badajoz no cae en manos de los aliados y deben abandonar su empeño con la llegada del Mariscal Marmot.
En 1.812, se hace cargo de los ejércitos 6º y 7º, refundiéndolos en el 4º. Termina la guerra participando en los sitios de Astorga y las campañas de Arapiles y Vitoria. Batallas que darían como fruto la expulsión del ejército francés, comandado en la huída por José I. Al término de la guerra es nombrado Consejero de Estado.
No morirá hasta el 24 de septiembre de 1.852, con lo que todavía tendría historia que contar.
Pero, eso ya, es otra historia.